Las enfermeras y enfermeros, piezas claves en el abordaje integral de la violencia de género

05 marzo 2019
¡#VivasNosQueremos! ¡Ni una menos!

Estudios demuestran que el número de casos en los que las víctimas confiesan una situación de maltrato puede aumentar hasta un 20% cuando la víctima es atendida por enfermeras/os formadas/os en violencia de género.

El Sindicato de Enfermería, SATSE, ha reclamado que se destinen los recursos materiales y humanos necesarios para que en el ámbito sanitario se pueda dar respuesta a las mujeres que sufren violencia de género. “Trabajar en la erradicación de este grave problema que afecta a las mujeres es una cuestión de todos y todas”, señala.

La organización sindical recuerda que la violencia contra las mujeres ha sido declarada por la OMS como un grave problema de salud pública desde 2003, por lo que se debe valorar convenientemente los recursos que se destinan al proceso de atención sanitaria de las mujeres víctimas de violencias, cuyas demandas deben estar adaptadas a las necesidades concretas de cada mujer.

Son múltiples las manifestaciones de los distintos tipos de violencia contra las mujeres: maltrato físico, psicológico, económico, sexual,…Habitualmente no ocurren de manera aislada sino que se mantienen en el tiempo y hacen que las mujeres que las sufren se acaben sometiendo a los deseos de su agresor hasta perder su propia identidad, aumentando la morbilidad (secuelas físicas, trastornos alimentarios y del sueño, falta de autoestima, estrés, etc.) de estas mujeres y de sus hijos e hijas en muchos casos.

SATSE considera que la prevención, el diagnóstico y la atención temprana son claves dentro del abordaje de la violencia de género y que debe formar parte indispensable del modelo social y sanitario, que “a día de hoy debería constituir una prioridad para todos los organismos públicos, incluyendo a las administraciones sanitarias, para poder ponerle fin”.

 

Estudios realizados con profesionales de Enfermería demuestran que el número de casos en los que las víctimas confiesan una situación de maltrato, puede aumentar hasta un 20% cuando la víctima es atendida por enfermeras/os formadas/os en violencia de género.

Esta formación de las y los profesionales de Enfermería facilita el diagnóstico y detección, y favorece la creación de un clima idóneo y de confianza que facilita la relación interpersonal y la atención personalizada e individualizada a la víctima, jugando un papel importante en el asesoramiento y apoyo psicológico, garantizando la continuidad de cuidados y convirtiéndose en una persona referente, cercana y accesible.

SATSE sostiene que las enfermeras y enfermeros constituyen piezas claves en el abordaje integral de la violencia de género y, por este motivo, demanda formación específica en materia de igualdad de género y violencias, necesaria para intensificar la sensibilización y los conocimientos, especialmente ante las adolescentes que, hoy por hoy, constituyen uno de los principales grupos de riesgo.

Dar visibilidad a las mujeres más vulnerables, con dificultades físicas o psíquicas y muy especialmente en aquellos casos en los que la mujer no reconoce la situación de maltrato, o carece del apoyo familiar o social, es una labor fundamental que también realizan las enfermeras y los enfermeros, apunta la organización sindical.

Pese a que existen leyes, como La Ley Orgánica 1/2004, de 28 de diciembre, de Medidas de Protección Integral contra la Violencia de Género que garantiza una serie de derechos a las mujeres que son o han sido víctimas de violencia de género, “todavía a día de hoy queda mucho por hacer para erradicar las violencias que se ejercen contra las mujeres y construir una sociedad que camine hacia el respeto y la igualdad”, concluyen desde SATSE.